Nací con una discapacidad física y soy usuario de silla de ruedas. Actualmente me desempeño en el área de reclutamiento de Fundación Wazú, un tema muy interesante, pero hoy quiero darles a conocer lo que es “un secreto” que me ha ayudado mucho en mi crecimiento personal y que muchos no conocen de mí, hasta ahora…
El mundo del automovilismo —al menos en su forma tradicional— parecía algo lejano. Sin embargo encontré en los videojuegos una forma de acercarme a esa pasión, de vivirla a mi manera. Sin darme cuenta, y de forma muy natural, ambos caminos se fueron cruzando hasta convertirse en algo muy significativo en mi vida.
Comencé como muchos: jugando Gran Turismo con un joystick. Era simple, pero emocionante. Cada carrera era una oportunidad de aprender, mejorar y disfrutar. Con el tiempo, esa curiosidad creció. Ya no era solo jugar: quería sentir la experiencia de conducir de una forma más real.
Así fue como llegué al Simracing.
Se preguntarán qué es eso, se los explico en simples palabras: es automovilismo virtual, donde a través de simuladores puedes conducir autos de carrera con gran realismo. Y lo más importante, es un espacio que se puede adaptar para que más personas —independiente de sus condiciones— puedan estar en la pista.
Cuando descubrí plataformas como iRacing, vi que esto iba más allá de un videojuego. Sin embargo, lo que realmente marcó un antes y un después fue encontrarme con una comunidad de personas en situación de discapacidad que competían activamente, ¡organizaban ligas! y, sobre todo, compartían soluciones para que nadie quedara fuera.
Entendí algo clave: el simracing no tiene límites, los límites muchas veces están en cómo miramos las cosas.
En estos espacios vi cómo la creatividad se transforma en inclusión real. Personas que adaptan volantes para acelerar y frenar con las manos, otras que logran competir utilizando controles con la boca, y muchas más que, a través de distintas configuraciones, encuentran su propia forma de correr. No se trata de tener las condiciones “perfectas”, sino de construirlas.
Hoy, yo también soy parte de ese cambio…
¿Quieren saber cómo continúa mi historia en este mundo? eso ya da para otra columna, pero sí les puedo asegurar que he llegado más lejos de lo que pensé gracias a esto que para algunos puede parecer solo “un juego para niños”, pero puedo asegurarles que los videojuegos pueden llegar a ser mucho más que eso…
