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Nacional

Investigación revela cómo cambia el juicio ético cuando debemos ayudar a una persona amiga o cumplir las normas en el ámbito laboral

El estudio fue publicado en la revista The International Journal of Management Education.
persona de pie sobre dos flecha, una hacia la derecha y otra hacia la izquierda. la de la izquierda tiene una ilustración de amigos y la de derecha una sobre código moral
imagen referencial

Formar éticamente a un futuro profesional que asumirá roles de gerencia, por ejemplo, no consiste solo en enseñarle códigos de conducta, sino también en prepararlo para reconocer los valores en juego, identificar sus propias reacciones, considerar las obligaciones involucradas, fundamentar sus decisiones y contrastarlas con otras perspectivas.

Esa es una de las conclusiones de la investigación Bridging intuition and reason: Exploring ethical decision-making through instructional design in case-based learning, desarrollada por los académicos Gustavo Zurita y Antonio Farías, de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, junto con Claudio Álvarez, académico de la Universidad de los Andes. El estudio fue publicado en la revista The International Journal of Management Education.

La investigación analiza cómo una experiencia de aprendizaje basada en dilemas éticos puede ayudar a los estudiantes a pasar de una reacción intuitiva ante un problema moral a una decisión más reflexiva, incorporando emociones, principios, argumentos y perspectivas ajenas. En específico, los autores estudian cómo cambia el juicio de los alumnos cuando se les invita a analizar un mismo dilema de distintas maneras, algo crucial para su futuro profesional.

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El académico Gustavo Zurita señala que «la importancia de esta investigación radica en que nos permite comprender que enseñar ética no consiste únicamente en transmitir normas o principios sobre lo que está bien o mal. Es fundamental que los futuros profesionales aprendan a reconocer cómo sus emociones, valores personales, obligaciones y las opiniones de otras personas influyen en sus decisiones».

Añade que «nuestro estudio muestra cómo podemos diseñar experiencias de aprendizaje que permitan a los estudiantes enfrentar un mismo dilema desde distintas perspectivas, cuestionar sus respuestas iniciales y desarrollar una mayor conciencia de la complejidad de las decisiones éticas».

Fases de la toma de decisiones éticas

Para el análisis, los investigadores diseñaron una experiencia pedagógica digital mediante la aplicación EthicApp. La experiencia se desarrolló con 1.080 estudiantes de dos universidades chilenas, a quienes se les presentó un dilema de integridad académica con un componente prosocial, es decir, una conducta incorrecta motivada por el deseo de ayudar a otra persona.

A través de EthicApp, los estudiantes se enfrentaron a este dilema en distintas etapas, mediante preguntas diseñadas para activar diferentes formas de razonamiento. La secuencia traduce el modelo de Toma de Decisiones Éticas Integradas (TDI) de Schwartz en fases didácticas que activan la intuición (¿qué te parece correcto o incorrecto de manera inmediata?), la emoción (¿qué sientes frente a la situación y frente a las personas involucradas?), la reflexión basada en el deber (¿qué debería hacerse considerando principios y normas?), la racionalización (¿cómo justificas tu decisión?) y la consulta entre pares (¿qué ocurre cuando conoces y contrastas tu opinión con la de otros?).

Después de estas intervenciones, los investigadores observaron cómo cambiaban las respuestas de los estudiantes. Las preguntas no se limitaban a determinar si una conducta estaba bien o mal, sino que buscaban que los participantes reconsideraran el dilema desde diferentes perspectivas.

Respuesta ética

Tras el análisis, los investigadores encontraron que las intuiciones morales, las características del diseño instruccional y los factores demográficos influyen en los juicios éticos de los estudiantes cuando se enfrentan a un dilema de integridad académica con una fuerte carga relacional.

“Uno de los hallazgos más relevantes es que, ante un mismo dilema, los estudiantes modifican sus decisiones según los aspectos que se les invita a considerar. Cuando se enfatizan las emociones y la lealtad hacia un amigo, aumenta la disposición a ayudarlo, incluso si ello implica una conducta incorrecta. Cuando se destacan las obligaciones y la responsabilidad profesional, esa disposición disminuye. Además, la discusión entre compañeros tiende a moderar las posiciones más extremas», destaca.

En términos generales, el análisis también mostró que no todos los participantes reaccionaban de la misma manera: hubo diferencias según el género y el nivel de avance en la carrera.

En esa línea, la investigación muestra que la respuesta ética no es necesariamente una decisión única y estable, sino que puede variar según cómo se presenta y se procesa el dilema. Es decir, una misma persona puede evaluar una situación de manera diferente según el aspecto del problema que se le pida considerar.

Según el académico, estos resultados «demuestran la importancia de enseñar a los futuros profesionales a examinar sus decisiones desde diferentes perspectivas, especialmente cuando se presentan conflictos entre los intereses personales y las responsabilidades éticas».