El acceso a realizaciones audiovisuales es cada vez más masivo, con la proliferación de plataformas -además de la permanencia de los cines de grandes cadenas y de nicho- permitiendo tener a la mano series, películas, documentales, cortometrajes y todo que se nos ocurra, sin embargo, esta amplia oferta no está pensando en todos ¿qué pasa con la comunidad Sorda?
Veru Rodríguez es un cineasta español, docente e investigador especializado en cine y Lengua de Señas (o de Signos) que nació siendo parte de dicha comunidad al ser CODA, hijo de personas Sordas, esa fue su forma de comunicar nativa.
Para él era habitual sociabilizar a través de Signos, pero ya siendo adulto e insertándose en el mundo profesional se dio cuenta que no era así para todas las personas y mucho menos común en las películas. «Desde pequeño fui consciente de que existía un cine contado en otra lengua, contado en Lengua de Signos, gracias a mi padre, que era muy aficionado al cine también y a hacer pequeños cortometrajes. Y de ahí fui siendo consciente de la necesidad de crear un cine a través de la Lengua de Signos, pero no pensada como una medida de accesibilidad».
Como alguien que es parte de dicha comunidad, Rodríguez nos explica para ellos la Lengua de Señas tiene otro sentido. «Primero es un sistema, digamos, primero es una lengua con la que ellos se comunican, con las personas se comunican. Y como toda lengua está vinculada una cultura, que de ahí la cultura Sorda, que es muy propia de la comunidad Sorda. Y como lengua también, de ahí nacen diferentes creaciones artísticas. Poesía, cine, teatro, una cantidad de manifestaciones culturales».
Lamentablemente esto no se entiende desde “afuera”, sobre todo cuando hablamos de piezas audiovisuales, donde aún se considera como una medida de accesibilidad y no necesariamente obligatoria.
En un artículo titulado “Cine de ficción en Lengua de Signos, enfoques clave”, este realizador explica que existen categorías: «Una que la trata (Lengua de Señas) como una herramienta de accesibilidad, que es el cine, digamos, en el que se coloca a un intérprete. La segunda, es donde las historias están relacionadas con la discapacidad. Es decir, son películas donde se puede ver el conflicto; el conflicto narrativo es la sordera. Que si aparece la Lengua de Señas es porque está relacionada con la persona sorda y la persona sorda con la discapacidad».
Sin embargo la que busca reivindicar Veru es donde la Lengua de Señas es el idioma de la realización. «Es un universo contado a través de ella. Es decir, todos los personajes emplean la Lengua de Señas y puedes encontrar de cualquier género: de terror, comedia, drama, romance, pero no se toca la sordera, no se toca la discapacidad. Es una versión súper interesante».
Mayor participación, mayor visibilización
Aunque hay realizadores y espacios donde se puede ver Cine Sordo, como el Festival de Cine Sordo en Chile o el Festival Film’Ô en Francia, no es una industria masiva o que se pueda encontrar en plataformas de streaming.
Consultado sobre qué faltaría para lograr mayor visibilización, para Rodríguez es claro: «La participación real en producciones, en festivales, de personas con discapacidad auditiva en todos los ambientes. Por ejemplo, ¿por qué no contar con personas sordas cualificadas en los procesos de selección de películas en festivales? ¿Por qué no contar con coordinadores de acceso?».
Respecto a la formación de profesionales para el área audiovisual, Rodríguez declara que cada vez hay más espacio, pero aún es un camino que falta recorrer. «Tuve la oportunidad de impartir para la Universidad del Bosque en Colombia la asignatura de “Cine en Lengua de señas”, que precisamente estaba dirigida a personas sordas y personas oyentes con el objetivo de que aprendieran a hacer un tipo de cine diferente y que perfectamente se pueda añadir a cualquier malla curricular de una carrera de cine», explica el cineasta.
A lo anterior agrega que «si existiera formación específica a nivel reglado; no hablamos de talleres o de cursos puntuales; sino formación reglada, con metodología adaptada y creada desde la comunidad Sorda y para la comunidad Sorda se podría formar nuevos cineastas que van creando nuevos equipos y tal. Entonces imagínate una escuela de cine que forme a técnicos, a autores, a directores, a guionistas, todos pensando en la Lengua de Señas», finaliza.
Sin duda entender la Lengua de Señas como un forma de comunicarse en sí y no solo como medida de accesibilidad permite cambiar la perspectiva respecto a la discapacidad auditiva y el derecho que tienen de acceder a las artes, en este caso, el cine.
