Publicidad ver la emrpesa resiter Auspicia: Resiter
Entrevistas y reportajes

Las barreras y escasas ayudas estatales que ponen en vilo a estudiantes de posgrado con discapacidad en Chile

En 2019 se lanzó una beca piloto para que estudiantes en situación de discapacidad realizaran magíster en el extranjero; esta iniciativa duró solo un año.
Foto de una persona en silla de ruedas en una sala de universidad llena de compitadores
Imagen referencial

No es nuevo que las Personas en Situación de Discapacidad (PeSD) presentan más dificultades al ingresar a la Educación Superior, pero datos de la Subsecretaría de Educación, arrojan que esto estaría cambiando. 

Según cifras del “Informe de Matrícula de Educación Superior en Chile 2025” «la Matrícula Total de personas con discapacidad en Educación Superior es (en 2025) de 16.953, lo que representa el 1,16% de la Matrícula Total de educación terciaria. La matrícula de estudiantes con discapacidad aumentó 10,3% respecto del año anterior, y 25,8% considerando el año 2021». Sin embargo, estos datos no diferencian cuántos son de pregrado o posgrado, ¿por qué?   

En los últimos años se ha visibilizado el tema del acceso a estudios de pregrado para quienes viven con alguna discapacidad, a través de becas como la que entrega el Servicio Nacional de Discapacidad (Senadis), pero ésta se focaliza en el «financiamiento para servicios de apoyo y tecnología» no así de fomento para la participación en Educación Superior, como es el caso de las Becas STEM para mujeres, como las de Fundación Luksic, Santo Tomás o la alianza que existe entre Inacap y el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género

Publicidad visita la empresa resiter Auspicia: Fundación Wazú

Otras que sí buscan incentivar el ingreso a pregrado son las becas: Bicentenario, Juan Gómez Millas y Nuevo Milenio, las que cuenta con un cupo total para solo 750 personas, según señala el sitio de la Subsecretaría de Educación.

Olan Paredes, encargada del área de beneficios de Fundación Wazú nos cuenta que estas ayudas estatales son insuficientes para la cantidad de personas con discapacidad que pudieran ingresar a la Educación Superior. «Tienen cupos específicos para personas con discapacidad, pero debemos cumplir ciertos requisitos como puntaje de ficha social y no haber cursado una carrera de pregrado», detalla.  

Y es que según cifras de la ENDIDE 2022 y el III Estudio Nacional de la Discapacidad (ENDISC) aproximadamente 545 mil personas con discapacidad (21% del total) están entre 18 y 44 años, rango etario con mayor probabilidad de cursar estudios superiores o de posgrado. 

Aunque son pocos, existen «esfuerzos» desde el estado para la formación primaria de profesionales en situación de discapacidad, sin embargo, ahí es donde de abre una arista de la que nadie habla: la especialización. 

En la vida contemporánea competitiva en la que estamos sumergidos, al momento de insertarse en el mundo laboral, ya no solo exigen «años de experiencia» sino que ahora se ha sumado la especialización a través de magíster, doctorados y postdoctorados.  

Aunque la oferta es amplia, no cualquiera puede llegar a esas «ligas» ya que la mayoría debe hacerlo por vía de ayudas estatales y aquí las Personas en Situación de Discapacidad (PeSD) se encuentran con un muro casi imposible de derribar. 

 

Una ayuda que pudo ser 

En 2019 la –entonces- Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt, actual Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile ANID) lanzó un plan piloto que abrió las esperanzas para profesionales con discapacidad que buscaban especializarse en el extranjero.  

En su página web se invitaba a PeSD a participar de la convocatoria de Becas Chile, que tenían «el propósito de fomentar que estudiantes en situación de discapacidad realicen estudios de magíster en el extranjero». 

«El concurso permitirá que estudiantes -chilenos o extranjeros con permanencia definitiva en el país-, aceptados en un programa de magíster puedan obtener financiamiento para su formación de postgrado, durante un plazo máximo de 24 meses», señalaba la página de Conicyt. 

 

Ese acceso diferenciado permitía disminuir la brecha entre personas con y sin discapacidad al momento de postular a las Becas Chile, permitiendo que personas en situaciones similares compitieran por un cupo de posgrado.  

En dicho llamado fueron 12 las personas beneficiadas, quienes lograron estudiar en España, Australia, Estados Unidos y Reino Unido.  

Era todo un hito para entonces. De hecho, en entrevista con El Mostrador la ingeniera comercial chilena, Chin Chu Lang revelaba la dificultad que vivía -en ese entonces- para cursar un magister en el extranjero al ser una mujer ciega. «No pude acceder al financiamiento público para poder cursar mis estudios, pues me encuentro fuera de bases para postular a Becas Chile por no cumplir con las notas de pregrado mínimas para postular». Su testimonio sirvió para impulsar la beca que después la tendría como una de las beneficiadas

Pero esta ilusión duró poco: en 2020 a través de su página ANID anunciaba la suspensión del beneficio. «Con el fin de combatir el avance de la COVID-19, de enfrentar sus impactos y de adoptar medidas que apunten a reducir gastos y financiar programas sociales y sanitarios, el gobierno anunció un plan de austeridad que involucra reasignación presupuestaria a todas las carteras y servicios del Estado».   

De eso ya han pasado 6 años y nunca más se supo de la beca. Hasta el cierre de este reportaje intentamos contactarnos con la Subdirección de Capital Humano de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, que un inicio había aceptado la entrevista, sin embargo, después del cambio de gobierno, no contestaron más. 

 

Tocando otras puertas 

Estefi Leiva es psicóloga en situación de discapacidad visual. Ingresó a la Educación Superior a través del Programa de Alumnos con Necesidades Especiales (PIANE UC), lo que tampoco le facilitó las cosas, según ella misma nos relató. «Tuve que escanear mis textos y encontrar las formas para adaptar el material de estudio. El PIANE era un buen programa, pero no daba abasto con tantos estudiantes»

Durante sus estudios descubrió su vocación en psicología educacional, todo esto en medio de la pandemia. Aunque no era de su interés realizan un posgrado, al titularse y no encontrar trabajo encontró en aquello una posibilidad. «Busqué cual era el mejor magister para estudiar psicología educativa y en la mejor universidad, así que me apareció el Máster Interuniversitario de psicología de la Educación (mIPE), en la Universitat de Barcelona. No tenía financiamiento, no sabía nada de la ciudad y nunca había salido del país más allá de Perú y Argentina. Que es bastante para un chileno promedio. Postulé en mayo; me respondieron en junio; hice los papeles en julio y en septiembre ya estaba en Barcelona», nos cuenta. 

Consultada sobre por qué no buscó ayudas estatales en Chile, Estefi nos dice que, por un lado, la página de Conicyt no era accesible, además de que consideraban solo la variable de discapacidad física. 

La que sí logró obtener fue la Beca Chile, sin embargo, no la pudo aceptar «porque en España los estudios son gratis para personas con discapacidad y me salió 71€», nos explica.  

Estefi afuera de la Facultad de Psicología tras finalizar el magíster

Actualmente Leiva se encuentra realizando un doctorado en el mismo programa en Barcelona, investigando sobre los procesos identitarios de personal docente e investigador con discapacidad en la academia.  

A través de esto se ha dado cuenta de la importancia de las ayudas diferenciadas para PeSD. «Es fundamental que existan procesos mucho más abiertos, accesibles y con financiamiento específico para personas con discapacidad, pues nuestras trayectorias educativas no están al nivel de competitividad que una persona sin discapacidad», declara la doctorante. 

Por su parte, Paredes, enfatiza que «no hay una oferta estatal para posgrados, sin embargo, algunas universidades privadas están dando la opción de becas considerando una baja en el arancel y al ser persona con discapacidad (nos da mayor vulnerabilidad) y podemos obtenerlas, pero no hay un número específico resguardado para PeSD».  

Actualmente, en nuestro país, la única ayuda para posgrados está en las Becas Chile de ANID, donde –se señala en sus bases- se asigna un puntaje adicional (0,1) si tienes una discapacidad, así como si eres de un pueblo originario y/o haber obtenido una licenciatura o grado en una universidad que no sea de la Región Metropolitana.  Con ese puntaje adicional, entras en la tanda junta a todas las personas que quieren una beca, sin distinción.  

Sin duda las personas con discapacidad viven una desventaja al momento de buscar una especialización, lo que se refleja en los pocos cargos en investigación o de alto rango desempeñado por alguien con alguna condición, además de la baja tasas de contratación y sueldos miserables. Una realidad que se mantenía subterránea hasta ahora.  

 

Constanza Figueroa Mora
Escrito por

Constanza Figueroa Mora

Periodista y audiovisual. Editora de wazu.cl

Ver todos los artículos