Cuando tienes una hija o un hijo, es inevitable comenzar a proyectar sobre su futuro, cómo serán en su adolescencia, si formarán una familia o a qué se dedicarán profesionalmente; por eso, para quienes reciben el diagnóstico de autismo, se puede convertir en un dolor profundo.
Andrea Mira, directora del Observatorio de Neurodivergencia de la Universidad Andrés Bello, explica que «muchos padres experimentan inicialmente sentimientos equiparables al duelo por la pérdida de las expectativas previas sobre el desarrollo de su hijo o hija, seguidas de una sensación de alivio al validar sospechas previas y poner fin a la incertidumbre clínica», detalló el portal ElRepuertero.cl.
Producto de los actuales constructos sociales, la carga de cuidado de esa niña o niño con diagnóstico de autismo se la lleva la madre, donde los padres se alejan de todo el proceso, determinando dinámicas familiares complejas por falta de entendimiento y comunicación.
Las discrepancias en los ritmos de aceptación entre ambos progenitores generan tensiones conyugales considerables, especialmente cuando coexisten actitudes de rechazo con demandas de cuidado. Por el contrario, la solidez del vínculo conyugal y el fomento de una parentalidad adaptativa actúan como factores protectores que mitigan el distrés psicológico», explicó Mira.
Detallando que existen diferencias en cómo procesan el diagnóstico la madre y el padre. «Aunque las evaluaciones comparativas muestran que las madres suelen presentar mayores niveles de sobrecarga, los padres pueden exhibir puntuaciones de depresión significativamente elevadas, asociadas a las demandas del entorno y la severidad de los desafíos», relata la directora del Observatorio de Neurodivergencia de la Universidad Andrés Bello.
Respecto a estrategias para enfrentar los desafíos diarios, Andrea explica que los hombres recurren a técnicas prácticas y cognitivas, como:
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Resolución de problemas
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Reestructuración cognitiva
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Gestión de estrés y desconexión
Finalmente, Mira declara que es muy importante buscar ayuda para comenzar a vivir esta nueva realidad, acudiendo, por ejemplo, a grupos de pares, inclusión clínica temprana y terapia psicológica. El abordaje del autismo debe promover «el respeto y la inclusión activa de todo el núcleo familiar, transformando los entornos clínicos y sociales para validar las experiencias de los padres y madres», enfatizó Andrea.
