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Nacional

Académica especialista en neurodivergencia explica por qué “una persona no tiene autismo, es autista”

La docente declara que es importante dejar de lado los estereotipos que se tienen respecto a estas personas.
Una mujer y un niño con poleras del orgullo autista
Créditos: Sitio Andino

Niñas, niños adolescentes, jóvenes, adultas, adultos, mujeres, hombres, personas no binarias, de todas las razas, etnias, países… así de amplio es el mundo del espectro autista, y eso es lo que busca conmemorarse cada 18 de junio. 

El Día del Orgullo Autista se celebra desde 2005 con el fin de reivindicar esta neurodivergencia, concientizar que ésta no es una enfermedad ni una condición patologizante, además, de ser una vitrina para todas aquellas personas que quieran festejar su autismo. 

En este contexto, la académica y directora del programa prosecución de estudios Educación Diferencial de la Universidad Andrés Bello, Sandra Urra Águila, explica algo que suele generar debate dentro y fuera de esta comunidad: por qué se es autista y no se tiene autismo. 

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«Es importante dejar atrás ideas erróneas, como que las personas autistas no tienen interés en relacionarse, que carecen de emociones o que no muestran intereses. Todo aquello es falso. Del mismo modo, tampoco es correcto asumir que todas las personas autistas son necesariamente más brillantes o más capaces. Lo que corresponde es reconocer que existen infinitas formas de vivir el autismo. Como suele decirse, si conociste a una persona autista, no conociste el autismo en su totalidad solo a una persona», detalla la especialista en neurodivergencia en el medio El Calbucano. 

A lo anterior Urra invita a entender que «el autismo no es lineal. No se es más o menos autista como si se pudiera subir o bajar el volumen de un televisor. Cuando hablamos de niveles 1, 2 o 3, nos referimos a los distintos apoyos que una persona puede requerir según sus características y contexto». 

«Todo esto nos invita a reflexionar sobre qué estamos haciendo como sociedad para garantizar los derechos de todas las personas, incluyendo a quienes forman parte de la neurodivergencia. Es un desafío enorme que tensiona a las comunidades educativas, a la educación superior y al mundo laboral. Pero también es una oportunidad para impulsar cambios que reconozcan la diversidad que nos conforma», agrega la académica. 

En este contexto, Urra explica porque desde el paradigma del Orgullo Autista, “se es y no es algo que se tenga”: «Se trata de asegurar que los derechos sean verdaderamente inalienables y universales, entendidos como derechos humanos y no como privilegios determinados por la forma en que una persona se relaciona con el entorno a través de su cerebro. Porque el autismo no es algo que se «tiene». Se es una persona autista y se vive una vida autista. Reconocer y valorar esa identidad es, en definitiva, lo que este día significa».