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Nacional

Sociólogo explica que el paradigma de la neurodiversidad “debe pensarse relacionado a cómo los entornos discapacitan a esas diferencias funcionales o cognitivas”

Hugo Sir, doctor en Ciencias Sociales y Sociología, especialista en neurodiversidad, habló sobre los desafíos que enfrenta este grupo.
figuras de madera separadas por un muro
Imagen referencial

¿Qué hablamos cuando hablamos de neurodiversidad? «La propia categoría ‘neurodiversidad’ proviene de una reivindicación política frente a categorías que se habían considerado tradicionalmente desde la idea de una patología o déficit. Se reivindican desde una condición no deficitaria y que, por lo tanto, debiese encontrar un lugar en la sociedad y en las comunidades», explica Hugo Sir, doctor en Ciencias Sociales y Sociología de la Universidad de Playa Ancha, en entrevista con el video podcast “Con derechos”. 

En el espacio, el académico detalló que la neurodivergencia debe comprenderse desde el mismo modelo de la discapacidad. «El paradigma de la neurodiversidad se hace con el modelo social de la discapacidad, que dice que la discapacidad no se puede comprender como un problema puramente individual, sino que debe pensarse relacionado a cómo los entornos, instituciones y en general la comunidad o las sociedades discapacitan a esos modos o funcionamientos, diferencias funcionales o cognitivas», afirma Sir.  

Respecto a la inclusión en el sistema escolar chileno, tras un trabajo etnográfico realizado con estudiantes de cuarto año básico parte del Programa de Integración Escolar (PIE), el doctor en Ciencias Sociales y Sociología declara que «hay una tensión evidente en el modo que se enseña y la inclusión muestra este agotamiento de una manera bastante evidente, pero al mismo tiempo, la estandarización para medir, las pruebas estandarizadas que han sido criticadas transversalmente y hace mucho tiempo, se sostienen». 

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A lo anterior agrega que: «Ahí se produce un cortocircuito interesante entre lo que el modelo de inclusión está –con todas las dificultades y falencias– indicando, que se necesita otra forma de docencia, de pedagogía, que los mismo profesores y personas que trabajan en el PIE identifican muy bien, pero que la medición y estandarización no cede. Y en gran parte no cede porque está conectado con un modelo de financiamiento, de competencia entre individuos que se sostiene más allá de la salida del colegio», asegura. 

En relación con aquello, es que Sir advierte que es importante «evitar que las políticas de inclusión refuercen una idea de que quién debe ser incluido es únicamente quien puede rendir mejor en esta sociedad y en este modo de producir valor. Es ahí donde también a nivel de investigación social, de programas vinculados a derechos humanos, es importante hacer esa intervención para que la inclusión no se transforme en una nueva forma de diferenciación y jerarquización de las formas de vida».