La antropóloga de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Ana María Oyarce, dio a conocer una realidad que no muchos saben: la vulnerabilidad que existe en las comunidades indígenas respecto a salud mental y casos de suicidios.
A través de un estudio que analizó el suicidio indígena con comunidades de distintas partes del mundo, Oyarce reveló hallazgos interesantes que podría servir para el abordaje de la salud mental en los pueblos originarios.
En entrevista con Radio JGM, la cientista social explicó «que cuando hablamos de suicidio, no nos referimos a una enfermedad, sino una conducta. Por lo tanto, debe ser abordada de una perspectiva psicosocial. En esta revisión sistemática se hizo una búsqueda muy importante, con relación a todo lo que se había publicado, que nosotros conocemos como evidencia científica. Este estudio se realizó en el contexto de otros estudios que hemos hecho respecto a temas de salud mental, como por ejemplo las comunidades mapuche de La Araucanía».
Entre los resultados de esta investigación se encontró que entre los principales factores que deteriora la salud mental de este grupo están: trauma histórico-social, criminalización y empobrecimiento.
Tras un análisis sistemático de pueblos indígenas de Canadá, Estados Unidos, Australia y algunos pueblos de Colombia, Brasil, Ecuador y en menor medida en Chile. El principal resultado es que el suicidio en comunidades indígenas es mayor.
La antropóloga explica que es importante entender el suicidio, pero desde la perspectiva de estos pueblos, quienes pueden entenderlo como “fuerzas más allá del ser humano”. «En términos de la realización, la mayor parte de los suicidios indígenas son por ahorcamiento. En jóvenes hombres, entre 15 a 25 años. Son periodos de la vida, en que la persona está formando su identidad. Los temas de discriminación y racismo son muy agresores para la salud mental de los jóvenes. Especialmente cuando estos salen de sus comunidades para estudiar. La población juvenil, es por lo general, más expuesta al suicidio, pero en comunidades indígenas, esta población viene a ser un fenómeno más reciente».
Respecto a la realidad que viven los pueblos originarios en Chile, Oyarce explica que aún falta información para poder llegar a conclusiones más claras. «Para hacer un estudio del suicidio indígena, necesitamos información epidemiológica. Y esa información no existe de una manera consistente en los registros de salud. Es decir, en los registros de defunción, debería estar constatada la calidad indígena”. Sin embargo, agrega que «en un estudio previo, consideramos apellido indígena y acreditación en la forma de vivir, yendo caso por caso, en las personas que se habían suicidado. Ese estudio confirmó que el suicidio era mucho más alto en indígenas jóvenes y también mostró una tasa altísima en Alto Bío Bío».
La investigadora detalló que dicha zona presentó las mayores cifras por la llegada de mineras e hidroeléctricas que desplazaron comunidades. «En Bío Bío hubo un brote de suicidios, debido a la movilización obligada que sufrieron las comunidades. La instalación de industrias extractivas provoca un aumento de los suicidios en las comunidades indígenas», sentenció.
