Con la idea de facilitar la comunicación entre niñas y niños autistas con sus terapeutas, es que tres estudiantes universitarios desarrollaron un peluche robot con forma de capibara.
Capibot cuenta con una pantalla y un sistema eléctrico que permite enviar estímulos visuales registrando las respuestas de las y los niños durante las sesiones.
Los componentes de este peluche robot están dentro de una estructura extraíble, permitiendo retirarlo para limpiar el peluche sin dificultades.
Por medio de un programa que se puede instalar en un computador, tablet o móvil, el o la terapeuta puede ir manejando los estímulos enviados a los niños o niñas durante las sesiones.
Lo bueno de Capibot es que se trata de un objeto que puede ser sostenido o abrazado, en lugar de estar frente a una pantalla. Además, podría utilizarse como una herramienta de regulación. «Porque es un peluche, es abrazable», explicó Wilson Pavón, profesor e investigador de Mecatrónica de la Universidad UTE del Ecuador.
El proyecto, creado por Mateo Fabara, Josué Espín e Israel Robayo, almacena la información recibida durante las terapias, pudiendo ser analizada para un seguimiento.
Aunque Capibot aún está en etapa de desarrollo, entre los planes de los estudiantes se encuentra la incorporación de herramientas de inteligencia artificial que permitan al dispositivo adquirir cierto nivel de autonomía.
También se encuentran desarrollando un diseño modular que permita intercambiar los peluches y se adapten a distintos usos.
Esta iniciativa fue presentada en el IEEE Smart World Congress 2026, celebrado en la Universidad de Calabria, en Italia, donde fueron seleccionados entre 400 proyectos.
En la instancia, Capibot llevó puesta una máscara del Diablo Uma, figura tradicional de la región andina ecuatoriana relacionada con las celebraciones del Inti Raymi, también conocido como la Fiesta del Sol y la Cosecha, informó el portal Eltiempo.com.
