Mientras en muchas partes del mundo podemos apreciar que los parques de juegos para niñas y niños tienen pisos de goma, con el objetivo de resguardarlos, en Finlandia están “retrocediendo” en el tiempo.
Y es que algo que parecía tan común hace décadas atrás, como jugar en la tierra, entre el césped y los insectos, ahora es poco frecuente. Sin embargo, en el país nórdico notaron que esa costumbre “antigua” tenía sus buenas razones de ser.
Luego de que las autoridades finlandesas decidieran transformar sus parques infantiles, sacando los suelos acolchados y protegidos para reemplazarlos por suelo forestal con hojas y maleza salvaje, los resultados respecto a la salud de niñas y niños fueron asombrosos. «En 28 días, los niños que jugaron en estos patios desarrollaron más microbiomas en la piel y el intestino con más niveles de células regulatorias», explicaron especialistas.
Comprobado mediante análisis, dicha modificación demuestra que las infancias desarrollaron un sistema inmune mucho mejor en comparación con los que jugaban en entornos más esterilizados.
En un estudio desarrollando en Finlandia demostró que las niñas y niños que tienen mayor contacto con la naturaleza desarrollan una microbiota más diversa en la piel, la boca y el intestino, lo que se traduce en mayores defensas.
Durante la investigación, los patios de las guarderías fueron transformados con suelos forestales, huertos y plantas autóctonas.
Tras varias semanas de exposición, las niñas y niños presentaron más células T, esenciales para combatir virus y bacterias, y una reducción de microbios dañinos como Streptococcus y Clostridium, consignó ADN.
