A través de un modelo de ratón modificado genéticamente con una forma de autismo denominada síndrome DDX3X, un equipo de investigadores del Hospital Mount Sinai (EE. UU.) descubrió que los déficits motores dependen de un circuito cerebral específico que conecta la corteza con un núcleo concreto del tronco encefálico, publicó la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
En el estudio, además, se observó que una intervención temprana con ejercicio puede mejorar las trayectorias motoras, lo que aporta información sobre la plasticidad de los circuitos subyacentes y su potencial como diana terapéutica.
El equipo halló que la supresión del gen DDX3X exclusivamente en las células cerebrales provoca déficits motores, específicamente en ratones hembra, evidenciando que DDX3X es una forma genética de discapacidad intelectual y autismo que se presenta principalmente en niñas y mujeres.
«Las personas con trastornos del neurodesarrollo, incluido el autismo, presentan a menudo síntomas motores; por ello, el seguimiento de los hitos del desarrollo motor puede facilitar un diagnóstico precoz», detallaron desde el equipo a cargo del estudio.
Al realizar intervenciones tempranas basadas en el ejercicio, se presenciaron mejoras duraderas en el desarrollo motor hasta la edad adulta.
Las conclusiones de esta investigación determinaron que el gen DDX3X es esencial en el desarrollo morfológico y la actividad de las neuronas corticales que se proyectan hacia el tronco encefálico que controla la función motora, recalcando que la actividad equilibrada de esta neurona permite un correcto funcionamiento motor, informó el medio La Razón.
