Tener que ir al médico y/o someterse a procedimientos puede ser un gatillante de crisis de ansiedad y estrés para niñas, niños o jóvenes con discapacidad intelectual y/o autismo, por lo que un recinto hospitalario en Madrid (España) quiso “tomar cartas en el asunto”.
El proyecto piloto llamado “Vithas Aula Salud Colegios: perder el miedo a la bata blanca” se llevó a cabo gracias a un convenio entre el Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca y Colegio de Educación Especial de la Fundación Gil Gayarre, en el que participaron 13 estudiantes entre 14 y 17 años.
La iniciativa combinó la sensibilización al personal de salud, formación en el establecimiento educacional y visitas pedagógicas al recinto hospitalario, principalmente al área de Urgencias, siendo la que más genera episodios de estrés y ansiedad.
Realizado en tres fases, el proyecto implicó una primera instancia donde se realizó “un taller de sensibilización impartido por profesionales del Colegio Gil Gayarre a médicos, enfermeras y personal no asistencial del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca, en el que se abordaron las principales barreras sensoriales, comunicativas y emocionales a las que se enfrentan estos alumnos cuando acceden a un entorno hospitalario” detalló el sitio de Vithas.
En la segunda, “el hospital” fue a la escuela. Aquí “un equipo de profesionales del Servicio de Urgencias visitó el Colegio Gil Gayarre para acercar el entorno hospitalario a los alumnos en un ambiente controlado y predecible. Los jóvenes pudieron manipular materiales habituales como la pulsera identificativa, el fonendoscopio, gasas, vendas o mascarillas, y observar demostraciones sencillas de procedimientos que podrían vivir en una consulta o una urgencia”, consignó el portal del recinto de salud.
En la tercera, y última, etapa las y los estudiantes fueron al hospital, ya con la anticipación necesaria. “Recorrieron el circuito real del servicio de Urgencias. Pasaron por admisión, sala de triaje, boxes y zona de observación, replicando paso a paso lo que ocurriría en una situación sanitaria real”.
Los resultados de este plan piloto fueron muy valorados por las y los profesores; profesionales de la salud y, principalmente, por las y los adolescentes que participaron. “Me gustó cuando la enfermera me puso la venda” (S.M), “Me hicieron un chequeo ¡Y escuché mi corazón!”, “Es un juego, hoy no pinchan”, fueron algunos de sus comentarios.
La idea es continuar con esto, y así lograr ser un centro de salud más inclusivo y accesible, adaptando espacios, materiales y apoyo visual.
