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Internacional

Psicóloga Uta Frith cree que el autismo ya no debería ser considerado un «espectro»

La especialista explicó que se ha ampliado tanto el concepto, que ha perdido el sentido diagnóstico.
Figura de cabeza humana y dentro de ella el infinito de neurodivergencia
Imagen referencial

Uta Frith, psicóloga del desarrollo alemana británica, fue pionera en la investigación definió y acuñó el término “espectro autista” y que sustenta lo que actualmente conocemos, sin embargo, para la profesional este paradigma ya debería cambiar.

En entrevista con Tes Magazine, la profesional explicó que, en un inicio, este enfoque se utilizó para superar el antiguo modelo que dejaba a muchas personas fuera del diagnóstico. «Queríamos incluir a los casos no tan típicos. Y así ampliamos los criterios surgiendo la idea de que el autismo no solo era una categoría, sino un espectro», explicó la especialista.

Sin embargo, a su criterio, esta situación ha cambiado debido a diversos factores culturales, el espectro se ha vuelto cada vez más amplio e inclusivo, generando un colapso.

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La académica declaró que cuando un diagnóstico médico se expande demasiado, pierde todo sentido. Frente a esto, declaró que la manera más precisa sería pensar el autismo en dos grandes subgrupos: el primero, quienes lo reciben en la infancia (en general antes de los 5 años) con discapacidad intelectual; y el segundo, en quienes lo obtienen de manera tardía, quienes se caracterizan por una especie de hipersensibilidad.

Frith detalló que este último grupo suele incluir a adolescentes y mujeres jóvenes sin discapacidad intelectual, que pueden comunicarse de forma verbal o no verbal y presentan alto nivel de ansiedad social.  Esta subcategoría ha crecido mucho en el último tiempo, mientras el primero se mantiene “con un aumento moderado” según indicó la psicóloga.

 

Cambio de paradigma acorde a los tiempos

La investigadora declaró que quienes recibieron su diagnóstico tardío, sin discapacidad intelectual, presentan grandes desafíos, sin embargo, esas dificultades podrían afrontarse de mejor manera con otros diagnósticos. 

«Me temo que la forma en que se hacen las evaluaciones ahora puede no ser del todo correcta. Tengo la sensación de que la gente confía demasiado en entrevistas detalladas que proporcionan una gran cantidad de experiencia subjetiva, en lugar de en la observación clínica objetiva. Por ejemplo, observar el flujo de una conversación para detectar indicadores de mala interacción recíproca, por ejemplo, en el contacto visual o el lenguaje corporal. Supongo que estas son cosas que son difíciles de enmascarar», explicó Frith.

Para ella, es importante prestar atención a los contraindicadores (rasgos) al evaluar. «Para mí, por ejemplo, es un contraindicador para el diagnóstico del autismo si la persona puede interactuar sin problemas con usted en la conversación. Si una persona es autista, la conversación a menudo se sentirá arrasada o abrupta».

Finalmente Frith afirmó que en el pasado apoyó la investigación y la ideal del espectro autista, pero en el último tiempo es necesario un cambio acorde a los tiempos y circunstancias. «El espectro se ha derrumbado, pero aún podemos encontrar subgrupos significativos, cada uno con su propia etiqueta. Esa es mi opinión. Pero sé que otras personas estarían totalmente en contra de esto», declaró.