Se acabaron las Fiestas Patrias y con ello llega la ‘última patita’ del año 2026, junto con la primavera, que en a nuestro país será este martes 22 de septiembre a las 21:05 horas.
Con el equinoccio de primavera en el hemisferio sur, los días son cada vez ‘más largos’ porque la noche y el día pasan a tener prácticamente la misma duración, cercana a as 12 horas cada una.
Para algunas personas puede ser maravilloso, pero derribemos el mito: no a todos les alegra ni entusiasma la ‘estación del amor’. ¿Por qué?
La psicóloga Margarita Bórquez Quintas, académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, explica que, aunque no existe una ‘depresión primaveral’ como tal, sí pueden existir otro tipo de manifestaciones relacionadas con salud mental. Donde sí podríamos encontrar un patrón más claro es en la manía, la psicosis y algunas crisis agudas de activación, que están relacionadas con los trastornos bipolares. Estas suelen alcanzar un punto máximo en la primavera, en verano o en la transición entre el invierno y la primavera, y acá tenemos más evidencia respecto de esto: hay estadísticas, por ejemplo, ligadas a mayores ingresos, es decir, mayores internaciones psiquiátricas, o también autorreportes de episodios de activación muy ligados a la primavera, al verano, a la transición hacia la primavera o a periodos donde los días son más largos, definitivamente».
Lo que sí influye en los cambios de ánimo son las variaciones en la luz, debido a que «alteran nuestros ritmos biológicos y esto se podría asociar a perturbaciones en nuestra salud mental», detalla Bórquez.
«Para entender esto, hay que considerar que el fotoperiodo es la principal señal del ambiente que nos sincroniza, que sincroniza nuestros ciclos fisiológicos, tanto circadianos como circanuales. Para entender mejor eso, es necesario saber que en nuestros cerebros hay un reloj maestro, que es el llamado núcleo supraquiasmático, y este reloj se sincroniza con la señal ambiental. La luz es un poderoso sincronizador de este reloj; también lo son los cambios de temperatura y el ritmo social, y estos pueden modular la sincronización de nuestro reloj maestro», explica la académica.
Por eso es importante prestar atención a dichos cambios de ánimo en nuestros cercanos o en nosotros mismos, y no hacer caso omiso a los posibles efectos de la ‘maldita primavera’ que se avecina.
