En los últimos años se ha fomentado el tema de la crianza respetuosa, los derechos de niñas y niños y la importancia de la salud física y mental, sin embargo esto no siempre fue así, lo que ha gatillado la existencia de tantas personas adultas con enfermedades ¿pero cuál podría ser el factor de aquello?
Andrey Sequeira, investigador del Centro de Investigaciones de Neurociencias de la Universidad de Costa Rica (UCR) explicó que las denominadas “adversidades tempranas”- acontecimientos que vividos desde la concepción hasta los 17 años- influyen en el desarrollo biológico y emocional de las personas. “Cuando una persona sufre adversidad temprana, ese estrés altera algunas cosas en su cuerpo: hormonas, neurotransmisores o incluso la forma en que ciertas células del cerebro se conectan”, explicó el profesional.
El Doctor (Ph.D) en Ciencias, con énfasis en neurobiología del estrés, detalló que en muchas ocasiones se piensa que dichas dificultades están asociadas a hechos muy graves, pero también hay problemas cotidianos que se acumulan en el tiempo que pueden influir en la salud física y mental.“Hay cositas súper pequeñas que se van acumulando y llevan a que en la edad adulta esa persona desarrolle ciertas características o vulnerabilidades”, señaló Sequeira.
Heridas fisiológicas
Sequeira explicó que aspectos claves de distintas experiencias deja “heridas fisiológicas” que serían cambios en el organismo, que muchas veces pasan desapercibidos, pero que con los años aumenta la vulnerabilidad a enfermedades, publicó el portal Radios UCR.
Aunque el desarrollo de enfermedades son multifactoriales, episodios de estrés y/o vínculos afectivos inestables en la infancia podría aumentar los riesgos del bienestar en la adultez. “No hay un determinismo: no es que pasó esto y entonces fijo va a pasar aquello, lo que ocurre es que se genera una vulnerabilidad que podría traducirse en una enfermedad en el futuro”, finalizó el investigador.
