Tras obtener una beca, Christhyl Ceriche viajó a Kenia (África Oriental) para ser parte de un congreso organizado por Rare Disease International, quienes le pagaron sus pasajes y el de su acompañante.
La mujer, que utiliza como ayuda técnica una silla de ruedas eléctrica debido a su distrofia de cinturas relató a T13, que al momento de embarcar su marido consultó al personal de la aerolínea si era conveniente llevar consigo el cargador de la silla de ruedas. A lo que los funcionarios a cargo le habrían dicho que la dejara y que llegaría, sin embargo, eso no ocurrió.
«Cuando llegamos a Nueva York mi marido tomó la silla y se dio cuenta de que la batería estaba dañada. Se les debe haber caído. La parte para cargar estaba ladeada y ya no se podía enchufar», explicó Christhyl.
Al intentar abordar el siguiente vuelo rumbo a Kenia descubrieron que el cargador había desaparecido.
Cuando intentó presentar el reclamo a la aerolínea Latam, esto no habría sido posible. «Primero me dijeron que no podían tomar el caso. Luego, un día después, me contactan para preguntarme dónde había perdido la batería, pero yo les dije que no era la batería, era el cargador», relató la afectada.
Por lo que decidió poner la denuncia en el Servicio Nacional el Consumidor, Sernac y en sus redes sociales.
Según declaró, ese mismo día recibió un llamado de Latam. Pero el contacto ocurrió 10 días después de que se extraviara el cargador.
Finalmente, la empresa acordó una compensación de $500 mil, monto que Ceriche ya recibió. Mientras, la aerolínea reafirmó su compromiso con entregar experiencias de viaje dignas.
La afectada explica que más allá de la compensación, es visibilizar una situación que es bastante recurrente. «Si hay algo que quisiera dejar, como un eslogan por así decirlo, es: mi autonomía no es equipaje», finalizó.
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