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Internacional

Torre Eiffel: Iniciarán investigación luego de que sustituyeran a personal femenino por masculino tras visita de monjes hindúes  

Las trabajadoras también recibieron instrucciones de «no transitar ni cruzar ciertas áreas mientras la delegación estuviera presente» 
Delegación BAPS y atrás Torre Eiffel
Créditos: Al Jazeera

Una delegación de 100 personas vinculadas a Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan Sanstha (BAPS) visitó las dependencias de la Torre Eiffel; sin embargo, lo que debía ser un recorrido como el de cualquier otro grupo se convirtió en una gran polémica luego que se supiera que las trabajadoras del lugar tuvieron que dejar sus labores y ser reemplazadas por sus compañeros masculinos. 

Debido a esto, el pasado lunes la torre mantuvo sus puertas cerradas por la huelga que empezaron las y los trabajadores del emblemático recinto parisino, frente a la indignación que causó dicha orden. 

Ariel Weil, presidente de la empresa que gestiona la Torre Eiffel, culpó a los directivos de ser «un poco demasiado entusiastas» al aceptar la solicitud sin tener en cuenta si era «inapropiada», informó BBC. 

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Tras los hechos, Weil declaró que se abrirá una investigación interna para saber quién o quiénes fueron los responsables de dicha determinación para «garantizar que nunca vuelva a suceder». 

A través de un comunicado difundido por la agencia de noticias AFP, el personal del monumento declaró que, durante la visita, las empleadas también recibieron instrucciones de «no transitar ni cruzar ciertas áreas mientras la delegación estuviera presente». 

BAPS, un movimiento cuyas creencias tienen su origen en el siglo XVIII, separa estrictamente a hombres y mujeres en todo tipo de actividad, en beneficio de ellas. 

Respecto a lo sucedido, desde BAPS, a través de un comunicado publicado en X, explicaron que la visita se «organizó en colaboración con el equipo de la Torre Eiffel al comienzo del horario de apertura habitual para evitar molestar o incomodar a los demás». 

Ofrecieron disculpas «por cualquier dolor o inconveniente causado», y añadieron: «Creemos en los valores universales del respeto mutuo y el servicio». 

Críticos explican que las creencias del siglo XVIII no tienen cabida en el mundo actual, y que excluir a las mujeres en nombre de las prácticas religiosas es discriminatorio.