Hace pocos días nos enteramos del fallecimiento de la famosa cantante, compositora y actriz estadounidense, Dolly Parton, producto del cáncer tras una «breve batalla», según detalló su equipo a través de un comunicado.
El deceso de la icónica artista de country se produjo tan solo un año y medio después del de su marido, Carl Dean, con quien estuvo casada cerca de 60 años y que falleció en marzo de 2025.
Aunque nunca se reveló la causa exacta de la muerte de Dean, sí se sabía que vivían con Alzheimer y, durante el último tiempo, Dolly se dedicó de lleno a su cuidado, evidenciando lo que enfrentan muchas personas que cumplen este rol: dejar de lado el autocuidado.
En una entrevista para la revista People, el reciente viernes 21 de agosto, la artista confesó que, debido a que tenía puestas todas sus energías y acciones en el cuidado de su marido, se olvidó de ella misma. «Estoy lidiando con algunos problemas de salud a los que simplemente no presté atención cuando estaba cuidando a Carl», declaró Parton.
Agregando que «Mi sistema inmune y mi sistema digestivo se desregularon por completo en los últimos años, y están trabajando con mucho esfuerzo para reconstruirlos y fortalecerlos».
Lamentablemente, el tiempo no fue suficiente, muriendo el pasado 25 de agosto a los 80 años.
Las últimas declaraciones de Dolly evidencian lo que muchas personas cuidadoras viven, algo que va más allá del poder adquisitivo que se pueda tener. La tarea de cuidar se hace desde el amor más profundo que puede tener una persona por otra, al punto de postergarse a sí misma en pro de que aquel o aquella que está bajo su cuidado esté lo mejor posible.
