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Internacional

Trabajadora con ansiedad crónica gana demanda contra empresa que la obligaba a encender la cámara en reuniones virtuales

Se trata de una consultora de viajes que demandó a su antiguo empleador, la empresa británica Holiday Extras.
manos de mujer escribiendo teclado frente a una videollamada
Imagen referencial

Aunque muchas personas todavía toman a la ligera el tema de la ansiedad, quien vive con ella sabe que esta condición puede ser determinante en su día a día y sobre todo cuando se trata del trabajo. 

Esto le sucedió a Laura Tait, una mujer londinense la que trabajaba de manera remota como consultora de viajes de la empresa Holiday Extras.  

Según informó El Imparcial, sus labores consistían en la comercialización de pólizas de seguro, una tarea donde el 80% de su jornada laboral transcurría en llamadas de voz. A partir de abril de 2022, la trabajadora notificó formalmente a sus superiores que los niveles de estrés le generaban crisis y ausencias médicas vinculadas con la ansiedad. 

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Esta situación fue empeorando, teniendo que presentar licencias médicas por cuadros severo de agotamiento extremo (burnout), frente a lo que solicitó migrar sus tareas hacia canales de chat en vivo y correos electrónicos para reducir la presión de las llamadas de voz, ante lo que la empresa se negó. 

Finalmente, durante una capacitación Tait informó sentirse indispuesta por un estado de ansiedad y prefería mantener la cámara apagada, sin embargo, sus empleadores la obligaron a encenderla para ver su desempeño, situación que derivó a una crisis que la obligó a cerrar la sesión. 

La falta de adecuaciones provocó que, desde octubre de 2023, la mujer tomara licencia prolongada y no volviera más a trabajar. En abril de 2024, procedió a interponer la denuncia formal por discriminación, una acusación que inicialmente fue desestimada en los procesos de apelación internos de la propia empresa antes de llegar a las instancias del tribunal laboral.  

Finalmente, el tribunal confirmó que las reglas impuestas por la compañía dejaron a la demandante en una posición de desventaja sustancial dentro de su entorno de trabajo. 

En la sentencia, la jueza Liz Ord dictaminó formalmente que la organización incurrió en prácticas de discriminación por discapacidad al no implementar ajustes razonables para proteger a la trabajadora. El fallo judicial determinó que permitirle participar en las dinámicas con la cámara apagada y gestionar una reducción en sus interacciones telefónicas eran adecuaciones totalmente viables que la compañía debió aplicar desde el momento en que se notificó la crisis de salud. 

La empresa deberá indemnizar a Laura Tait por un monto que aún no es definido por la corte, sin embargo, marca un precedente respecto a la garantía de bienestar que deben brindar las y los empleadores hacia sus equipos humanos de trabajo.