“¿Cómo vas a estar triste si vas a tener un bebé?”, “No seas exagerada, todas las guaguas lloran”, “¿En serio no le darás más pecho?”: estas son solo algunas de las frases con las que se tienen que enfrentar las mujeres que serán madres –principalmente por primera vez- lo que aumentan más los cuadros de ansiedad o depresión.
Y es que tener un bebé no es algo fácil -aunque lo quieran que es una maravilla- los cambios son demasiados, tantos, que pueden sobrepasar a muchas durante el embarazo y el postparto.
Para visibilizar esta realidad es que cada 6 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Maternal para alertar sobre la importancia que tiene la detección temprana y tratamiento adecuado. Además de mostrar la importancia de tener una red de apoyo en un proceso que puede ser difícil.
En este día instituciones y organizaciones hacen un llamado a eliminar estigmas, además de entregar información y fomentar el rol de acompañamiento de las personas cercanas a esa madre.
Según datos, 1 de cada 5 madres primerizas sufren ansiedad y/o depresión, siendo bastante recurrente pero poco considerado.
Con gestos tan simples como ir 1 hora a cuidar al recién nacido para que esa mamá pueda bañarse tranquila, dormir o comer, sin duda generará un cambio en esa mujer que sabrá que no está sola en esta nueva etapa.
