Para una persona que vive con discapacidad física y/o utiliza una ayuda técnica para desplazarse, andar en el transporte público es todo un desafío, llegando al punto de que deja de ser una opción.
Con el objetivo de que conductores de buses de Rancagua entiendan mucho mejor la realidad de estos pasajeros, es que la Seremi de Transportes y Telecomunicaciones, junto a la Corporación Municipal de Servicios Públicos Traspasados (CORMUN) Rancagua, realizaron un ciclo de formación sobre seguridad vial e inclusión.
Profesionales de CORMUN abordaron conceptos de discapacidad, inclusión, trato adecuado y las principales barreras que pueden enfrentar las personas con discapacidad durante sus desplazamientos.
Y posteriormente fueron parte de la actividad “Ponerse en mi lugar”, instancia en que los propios conductores de la línea Expreso Rancagua experimentaron situaciones vinculadas a la movilidad reducida y al uso de ayudas técnicas, con el fin de comprender de manera práctica las dificultades que una persona puede encontrar al abordar, permanecer y descender de un bus.
Al respecto, Wilson Rivas, conductor de bus, declaró que «la experiencia de viajar en transporte público con esta condición es muy distinta a como se percibe desde fuera. El acceso, la inclinación del bus, la asistencia y el aseguramiento en el espacio destinado son acciones que requieren tiempo, porque de ellas depende un traslado seguro. Ese tiempo no es una demora, es parte de un servicio bien prestado», informó El Urbano Rural.cl.
Tras esta instancia, los participantes compartieron sus impresiones y aprendizajes, enfatizando cómo acciones cotidianas del conductor —como respetar los tiempos de ascenso y descenso, aproximarse correctamente a las paradas, prestar ayuda cuando se requiera y mantener un trato adecuado— pueden ayudar a generar viajes más seguros y accesibles.
