Las tecnologías de asistencia, también conocidas como ayudas técnicas, son soluciones que mejoran y fomentan la autonomía de personas con discapacidad.
Un audífono, una silla de ruedas y/o un software cambian la vida de quien vive con alguna condición, sin embargo, lo que es esencial para estas personas sigue siendo un real privilegio.
Una investigación, publicada en ‘Frontiers in Rehabilitation Sciences‘, revisó los precios de 120 productos de apoyo en 12 países, bajo supervisión del equipo de Tecnología Asistida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con el apoyo de la Universidad de Dalarna (Suecia).
En el estudio se explica que un producto puede figurar en una lista prioritaria y existir en el mercado global, pero es inaccesible para una persona si no se distribuye en su país, si no hay profesionales formados para prescribirlo o adaptarlo, si no cuenta con financiación pública o si su mantenimiento depende de proveedores escasos o inexistentes.
A lo anterior se suma, que esta dificultad de acceder a una tecnología aumenta en lugares donde el ingreso es más bajo. «Cuanto menor es el nivel de ingresos de un país, mayor es la carga financiera que representan estas ayudas para la población que las necesita».
En aquellos donde la renta baja, la carga económica media anual de estas ayudas se situó en torno al 15,5% del PIB per cápita, frente al 6,3% en países de renta media-baja, el 1,3% en países de renta media-alta y el 0,7% en países de renta alta.
Las ayudas relacionadas al autocuidado y la continencia fueron las que presentaron una mayor carga media anual, en parte «porque muchos de estos productos son consumibles y deben adquirirse de forma recurrente». Este ámbito resultó ser el más caro, con 410 dólares al año (363.715 mil pesos chilenos), seguido de movilidad, con 225 dólares (199.599 pesos chilenos); comunicación, con 171 dólares (151.695 pesos chilenos); audición, con 139 dólares (123.308 pesos chilenos); visión, con 101 dólares (89.598 pesos chilenos); y cognición, con 45 dólares (39.919 pesos chilenos).
Los autores advierten que esto afecta, tanto el acceso inicial al producto como su uso continuado. Lo anterior es porque la autonomía depende de elementos que deben repararse, renovarse, adaptarse o acompañarse de consumibles, baterías, accesorios, ajustes técnicos y servicios profesionales. Por eso, el precio real de las ayudas técnicas no siempre se limita al coste de compra, sino que se extiende durante meses o años.
En el estudio se recalca que las tecnologías de asistencia «no es un accesorio, sino una condición para ejercer derechos», por eso hacen un llamado a que «los Gobiernos diseñen políticas de compra, financiación, reembolso y distribución que garanticen el acceso a productos de apoyo seguros, eficaces y asequibles», informó Revista Perfiles.
