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Los pros y contras del uso de pantallas en las infancias neurodivergentes

Mientras todos hablan del uso del celular en niñas y niños neurotípicos, pocos hacen referencias a quienes viven con una condición del neurodesarrollo.
niño en celular junto a su madre
Imagen referencial

Es muy común escuchar a especialistas en medios de comunicación hablar sobre el uso de pantallas en niñas y niños, y lo pésimo que es- casi como si fuera una de las diez plagas de Egipto- sin embargo, todos olvidan que la infancia es muy diversa, y dentro de ella existen aquellos que son neurodivergentes.  

En el artículo “Niños neurodivergentes y tiempo de pantallas” publicado en Child Mind Institute, se explica cómo las pantallas pueden ser de gran ayuda para infancias que viven con alguna condición del neurodesarrollo como el autismo, TDAH y/o trastorno del aprendizaje. 

En este punto, se explica que los beneficios son múltiples, sin embargo, hay que saber controlar su uso. «Hay mucho beneficio y, al mismo tiempo, está la vulnerabilidad ante un alto nivel de adicción y de exposición a situaciones que realmente ponen en riesgo la seguridad», explica la psicóloga clínica especializada en autismo y otros trastornos del desarrollo neurológico y directora sénior del Centro para el autismo del Child Mind Institute, Dra. Cynthia Martin.

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Los pros 

El Dr. Dave Anderson, psicólogo sénior del Centro para el TDAH y trastornos del comportamiento, declara que «Lo que muestra la investigación es que las actividades que se llevan a cabo en pantallas ya sean videojuegos en línea con otros niños o utilizar las pantallas para fines educativos, tienen claros beneficios». 

Algunos de los pro del uso de pantallas en las infancias neurodivergentes, pueden ser:  

  • Regulación: Para muchos niños neurodivergentes, las pantallas pueden ofrecer un sentido de seguridad y predictibilidad en un mundo abrumador. Interactuar con contenido que conocen puede ser relajante y ayudarles a manejar la ansiedad. 
  • Conexión social: La tecnología permite a los niños conectar con compañeros afines, tanto de su entorno como de lugares lejanos, y promover amistades que no serían posibles en entornos tradicionales.  
  • Comunicación sin presión: A muchos niños neurodivergentes se les facilita comunicarse a través de las pantallas, pues elimina algunas normas y presiones sociales neurotípicas de las interacciones cara a cara. En un estudio, los estudiantes con autismo que participaron, informaron tener amistades de mayor calidad gracias a las redes sociales. 
  • Habilidades sociales: Al eliminar algunas de esas presiones, la tecnología puede ayudar a los niños neurodivergentes a desarrollar habilidades sociales, ya sea que se trate de aprender costumbres y normas de etiqueta a través de un programa de televisión o de colaborar y resolver conflictos mientras chatean y juegan un videojuego. 
  • Explorar intereses: Las pantallas brindan a los niños la oportunidad de sumergirse en sus pasiones, desde el Pokémon hasta la aviación, y les ayuda a desarrollar sus habilidades y adquirir confianza en áreas en las que sobresalgan. 
  • Aprendizaje a través del juego: Para los niños con desafíos del aprendizaje o quienes tienen dificultad para mantenerse sentados durante las clases en formato tradicional, los programas educacionales en formato de juego pueden darles la oportunidad de interactuar de formas que no son posibles en un salón de clases. 
  • Accesibilidad: Las tecnologías como el reconocimiento de voz-a-texto, la conversión de texto-a-voz y los dispositivos de comunicación aumentativa y alternativa (CAA) brindan adaptaciones muy necesarias para los estudiantes que podrían tener dificultades con la lectura, la escritura o la comunicación verbal. 

 

Los contras

Como mencionamos antes, aunque pueden ser diversos los usos que pueden ser de gran ayuda para niñas y niños neurodivergentes, es necesario que madres, padres o cuidadores tenga supervisión de las pantallas, ya que no todo “es miel sobre hojuelas”. 

«Un problema con las pantallas es que la mayoría de las tareas esenciales para el desarrollo de los niños más pequeños dependen de la interacción cara a cara con el mundo. Así que, no es que pensemos que las pantallas son inherentemente dañinas. Más bien, estamos preocupados por lo que los tiempos de pantalla sustituyen en el resto de la vida del niño», explica el Dr. Anderson.  

El tiempo que pasan las niñas y niños con condiciones del neurodesarrollo pueden ser perjudiciales en su vida cuando se llega a la adicción. «He visto a algunos niños que están tan embebidos en sus actividades en pantallas que no hacen nada de lo que deberían estar haciendo», declara la Dra. Martin 

Los contra del uso excesivo de las pantallas pueden ser: 

  • Reducción del enfoque: El uso excesivo de pantallas puede afectar los periodos de atención y dificultar a los niños la concentración en actividades que no son de su preferencia. 
  • Problemas de sueño: La luz azul que emiten las pantallas puede deteriorar los ritmos circadianos, dificultando que los niños se queden dormidos. El abuso de las pantallas, en especial antes de la hora de acostarse, puede interferir con la calidad de sueño y su duración, lo que causa fatiga y problemas del estado de ánimo. 
  • Ciberbullying: Los niños neurodivergentes están en un mayor riesgo de ser víctimas, tanto de acoso en persona como de ciberbullying, lo que puede afectar gravemente su salud mental. En el caso de niños con autismo u otras neurodivergencias (que suelen tener un pensamiento concreto y literal) moverse en el entorno de los mensajes de texto y las redes sociales podría representar un reto. Quizá no se den cuenta de que otras personas se están burlando o aprovechándose de ellos. 
  • Situaciones de riesgo: Si los adultos pueden ser víctimas de suplantación de identidad y otras estafas en redes sociales, los niños también corren ese riesgo. En especial en el caso de niños que pueden ser vulnerables en entornos presenciales, afirma la Dra. Martin, y advierte: “Es necesario que se establezcan reglas claras y que haya supervisión en el uso de las pantallas”. 

niña mirando celular

Por eso el llamado de los especialistas es lograr un equilibro, alentando a la comunicación activa y la observación, para ello entregan algunas recomendaciones:  

  • Observar: Antes de juzgar el uso de pantallas de un niño, dedica tiempo a observar sus hábitos y cómo responde a los distintos tipos de medios disponibles. Quizá YouTube le genere comportamientos adictivos y desregulación, mientras que conversar a través de Discord al mismo tiempo que juega un videojuego puede hacerlo sentir más conectado. 
  • Jugar o mirar con ellos: Crea una cuenta en Roblox o Minecraft, o mira junto con tu hijo su programa favorito en Youtube. Esto te dará una perspectiva útil de sus intereses y motivaciones y les ofrecerá una oportunidad de vincularse, además de que te sorprenderás positivamente de ver cómo aprende y practica habilidades. 
  • Comunicarse: Si tienes preocupaciones, trata de plantéarselas primero a tu hijo, para que comprenda tu razonamiento. Algo como: “He notado que realmente te atrapa TikTok. Ese tipo de plataformas están diseñadas para proporcionar un flujo constante de dopamina, así que es entendible. Puede ser difícil encontrar un equilibrio saludable y lo que observo es que no has salido mucho últimamente”. 
  • Andamiaje de apoyo: En vez de establecer límites estrictos, intenta ayudar a tu hijo para que aprenda a reconocer sus propios límites. Cuando crezca, tú no estarás ahí para monitorear su uso de pantallas, así que es importante que adquiera la capacidad de autosupervisarse. 
  • Establecer los momentos adecuados para parar: Llega a acuerdos con tu hijo sobre los momentos adecuados para dejar de usar las pantallas, de forma que se sienta involucrado en el proceso de decisión. 
  • Avisar con anticipación: Avisa con claridad que ya se acerca el momento de parar, y dale a tu hijo la oportunidad de prepararse para la transición. 
  • Flexibilidad: Permite cierta flexibilidad mientras tu hijo encuentra esos momentos adecuados para parar de forma natural. Así respetas su autonomía al tiempo que lo guías hacia el equilibrio. 
  • Enseña con el ejemplo: Los niños no son los únicos a quienes les cuesta establecer límites al uso de pantallas. Si tú estás todo el tiempo en tu teléfono, podría parecer hipócrita pedirle a tu hijo que deje en paz el suyo. Modela los hábitos que quieres que aprenda. 
  • Monitorea sus actividades: Lleva un registro de lo que tu hijo hace en línea, para asegurarte de que está interactuando con contenido seguro y apropiado a su edad. 
  • Alienta actividades alternativas: Promueve una variedad de actividades distintas a las pantallas, como deportes, arte y reuniones sociales. 
  • Reconoce las necesidades emocionales: Comprende que los niños pueden usar las pantallas como un mecanismo de afrontamiento y traten de encontrar alternativas saludables siempre que sea posible. Pero si, por ejemplo, se estuvo esforzando arduamente todo el día en la escuela, las pantallas le pueden brindar una pausa útil y necesaria.