¿Han notado que los libros educativos infantiles son distintos entre sí? El tamaño de la letra, la tipografía, el papel, la dimensión. Bueno, eso que para nosotros pueden parecer “detalles”, en China los consideran desencadenantes de problemas de salud.
Mientras que en occidente aún sigue siendo una decisión editorial, en dicho país asiático (donde viven en el año “5026” por lo visionarios que son) es una reformulación respecto al rol del diseño gráfico editorial en la salud visual de niñas y niños.
Impulsada por la Comisión Nacional de Salud, la norma GB 40070—2021 establece requisitos obligatorios para el material de aprendizaje dirigido a infancias y adolescencias. En ella “se fijan tamaños mínimos de tipografía según la edad, define interlineados concretos, condiciona la elección de tipografías y regula incluso aspectos como el contraste de impresión o el tipo de papel”, detalla el sitio Graffica.info
La tipografía deja de ser una decisión cultural para convertirse en una variable fisiológica y el tamaño se deberá definir por la carga visual que produce sobre el ojo. “Un cuerpo demasiado pequeño o un interlineado excesivamente ajustado incrementa el esfuerzo de acomodación, favoreciendo la fatiga visual”, explican en la web.
Según indican, la norma establece una implementación progresiva según el desarrollo de los lectores. A medida que los estudiantes avanzan de curso, se deberá incorporar tipografía más estructurada, mientras que en los primeros años se priorizaran tipografías estilo caligráfico “que facilitan el reconocimiento de los caracteres y el aprendizaje de la escritura”.
¿A qué se debe la decisión?
Para China esta medida influye en la salud visual de niñas, niños y adolescentes- donde hay una prevalencia de miopía que alcanza un 50% en esos grupos etarios- siendo urgente que el diseño editorial tome un papel fundamental.
Por eso, no solo se entregan criterios respecto a la tipografía o al objeto, como que el papel no debe ser muy blanco ni demasiado oscuro; sino que también los entornos en que los libros se utilizan. “La iluminación de las aulas, por ejemplo, debe mantenerse dentro de un rango de temperatura de color que evite tanto los tonos excesivamente cálidos como los fríos con alto contenido de luz azul. Se establecen requisitos sobre el índice de reproducción cromática, el parpadeo de las luminarias y los niveles máximos de exposición a la luz azul”, detalla Graffica.info
Finalmente, los formatos digitales también entran en la norma: habrá parámetros respecto a contraste, uniformidad, brillo y tamaño mínimo.
Aunque pueda sonar excesivo para algunas personas, en China es una forma de garantizar un buen acceso a la lectura y aprendizaje de las infancias, sin mermar su salud visual.
