La medicina es una de las profesiones que implican largas jornadas laborales y vivir situaciones extremas que comienzan, con los años, a mermar el lado emocional de quienes la ejercen, siendo muchas veces acusados por pacientes de poco empáticos y frívolos, pero existen excepciones.
Lucas Cardim es un médico de familia y comunidad en Brasil, quien atiende por medio del Sistema de Salud Unificado (lo que en Chile conocemos como el Sistema de Salud Público). A diario recibe pacientes en la unidad básica de salud del barrio Bebedouro, en la zona rural de Petrolina (a unos 700 kilómetros de Recife).
Con el tiempo este profesional de la salud se dio cuenta de un problema que es muy recurrente en dichos lugares de Brasil: el alto nivel de alfabetismo. Esto dificulta que pacientes puedan seguir los tratamientos que se les indican. “La prescripción médica es un rectángulo blanco con letras, solo que el paciente no sabe leer. Así que no funciona», declaró Cardim a CNN Brasil.
Para solucionar esto, en un inicio comenzó a dibujárselas a mano, pero ya en 2020 junto a un amigo de la infancia Davi Pires, ingeniero de software de Google, Suiza, desarrollaron la plataforma Care for All, un sitio web que reúne los medicamentos más utilizados en la atención primaria, los que van acompañados de iconos intuitivos que ayudan a los pacientes a seguir correctamente el tratamiento.
De ahí, el médico las imprime y se las entrega a las y los pacientes que no saben leer. Los primeros resultados se ven en el seguimiento clínico, donde Cardim declaró con las recetas ilustradas mejoraron los indicadores de pacientes, por ejemplo, diabéticos, que muchas veces no sabían qué hacer.
“Los pacientes son muy aficionados a su uso, y cuando se sienten comprendidos y bienvenidos en sus particularidades cognitivas, el abandono del tratamiento disminuye. Empezamos a escuchar informes como: ‘Doctor, no vine a la consulta, pero ahora he vuelto a continuar el tratamiento y reanudar mi atención’” explicó el médico.
La herramienta ya está siendo implementada en 10 municipios de Brasil y también en distritos de salud indígena en estados como Alagoas, Sergipe y Santa Catarina, así como unidades de apoyo en São Paulo. Mientras que en el municipio de Baixio, en Ceará, el modelo se utiliza oficialmente en todas las unidades básicas de salud.
Lo que comenzó como una sencilla idea de Cardim para mejorar la atención a sus pacientes, ahora busca expandirse a otras regiones del país, siendo una medida de inclusión médica para pacientes analfabetos.
