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¿Por qué las niñas, niños, personas mayores y neurodivergentes son los grupos más afectados por el cambio de hora?

Este domingo 5 de abril a las 00:00 horas- en Chile- se volverá al horario de invierno, teniendo que atrasar los relojes en una hora.
Fotografía de reloj con dos hojas de otoño
Imagen referencial

Como ya es tradición en nuestro país, nuevamente quienes vivimos en territorio continental e insular –excepto la Región de Magallanes y Antártica Chilena- tendremos que volver al horario de invierno. 

Cuando sean las 00:00 horas del domingo 5 de abril (el sábado en la noche) los relojes tendrán que atrasarse 1 hora, medida que busca tener mayor luz natural durante las mañanas. 

A pesar de que especialistas del área de la salud han reiterado la eliminación de esta medida debido a lo perjudicial que es, e insistiendo que solo debería mantenerse el de invierno por nuestra ubicación territorial, las autoridades aún lo siguen implementando.  

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Frente a esto, desde el ámbito de la salud explican que, aunque todas las personas pueden vivir las consecuencias de esta modificación horaria, hay grupos que se ven más perjudicados: niñas, niños, personas mayores y neurodivergentes ¿por qué? 

 

En las infancias 

Niña con un reloj en la mano

 

 

 

 

 

 

«En los niños, el sistema que regula el sueño aún está en desarrollo, por lo que cualquier modificación en los horarios puede generar alteraciones más evidentes que en los adultos. Esto no solo afecta el descanso, sino también su comportamiento y rendimiento diario«, explica a T13 el doctor Roberto Arias, otorrinolaringólogo y especialista en ciclos de sueño de Clínica Indisa. 

A diferencia de las personas adultas, las infancias tienen ritmos cicardianos (reloj biológico) más rutinarios y a la necesidad de la exposición al sol (si hay luz se juega, si es noche se duerme). «Los más pequeños, especialmente menores de 5 años, son los más vulnerables. Su reloj biológico se ajusta principalmente por señales externas como la luz y los horarios, por lo que este tipo de cambios puede generar mayor desregulación», agregó Arias. 

Para capear un poco las consecuencias, se recomienda mantener la rutina, incentivar la actividad física, anticipar el cambio de hora, exponerlos a luz natural durante las mañanas, evitar las pantallas antes de dormir, por nombrar algunos. 

 

En personas mayores 

Mujer mayor con un reloj en la mano

 

 

 

 

 

 

Otro de los grupos afectados es el de las personas mayores. Según explican en el sitio de Inforesidencias.com, esto se debe a que quienes son parte de este grupo etario tienen “patrones de sueño más ligeros y menos profundos. Por esta razón, un cambio en la hora puede afectar su capacidad para conciliar el sueño o para dormir toda la noche. Esto puede llevar a somnolencia diurna y fatiga”.  

Algunos adultos mayores “pueden experimentar más confusión, irritabilidad o problemas de concentración debido al cambio de hora, especialmente si tienen condiciones como la demencia o el Alzheimer, que ya afectan su percepción del tiempo”.  

A lo anterior, se suma que con el cambio de hora se registra un aumento en problemas cardiovasculares y caídas debido a la alteración en los patrones de sueño y la fatiga. 

Al igual que en niñas y niños, se recomiendan mantener las rutinas a pesar de la modificación y prestar atención si hay cambios muy bruscos en el estado de ánimo y/o físico.  

 

En neurodivergentes 

reloj junto a cuatro torres de cubos

 

 

 

 

 

 

El tercer grupo es quienes viven con alguna neurodivergencia, como es el caso de autistas o Trastorno de Déficit Atención con Hiperactividad (TDAH). “Muchas personas neurodivergentes requieren ritmos y rutinas ordenadas y estructuradas, por lo que los cambios les resultan más complejos que a la población neurotípica”, detalló Marcela Cuevas, coordinadora del equipo Infanto-Juvenil del Centro de Psicología Aplicada (CAPs) de la Universidad de Chile.  

Lo anterior se debe porque el cambio de hora impacta en la luz natural, por ende, la relación cicardiana en la acción de levantarse y acostarse, implicando mayor exigencia en la adaptación y modificación de rutinas.  

El doctor Pablo Salinas, afirmó que “en efecto el cambio de rutinas puede afectar directamente, por ejemplo, a las personas que son del espectro autista porque generalmente tienen dificultades para adaptarse a los cambios. Por lo tanto, hay que ir preparando este nuevo horario, en los días previos explicándolo y dejándolo explícito en el caso que sean niños o ir preparándose cada uno de nosotros en caso de quienes sean adultos”, detalló en el sitio de la Universidad de Chile.  

Respecto a quienes tienen TDAH, Salinas detalló que “generalmente se asocia a la alteración de la función ejecutiva, por lo tanto, las personas también tienen problemas de planificación y de ir adaptándose a los cambios, por lo tanto, también vale el mismo consejo”.  

En los tres grupos las recomendaciones son similares: anticipar la modificación, mantener las rutinas y estar pendientes a posibles afectaciones. Y de esta manera poder lidear de mejor manera con el cambio de hora.