Lo que debió ser un momento para disfrutar, finalmente se convirtió en una instancia incómoda para un grupo de espectadores del Festival de Viña 2026. A través de X un usuario mostró cómo las personas en silla de ruedas no pudieron disfrutar del espectáculo como debía ser ¿por qué? Los lugares de accesibilidad universal eran tapadas por otras personas que se pusieron de pie.
#viña2026 #PetShopBoys #bizarro #mega @senadis_gob
Esta es la visión que tiene el sector de silla de rueda en la quinta Vergara. Ninguno de ellos entró gratis. NO es un favor. Es un derecho. pic.twitter.com/sQISw5iKo6— Ivan Nuñez M. (@Inunez_m) February 24, 2026
Ante esto, desde Fundación Wazú manifestaron su preocupación ante situaciones reportadas por asistentes en silla de ruedas que no pudieron ver el show. “No basta con que un espacio sea plano o tenga acceso. En un concierto, lo natural es que las personas se paren, canten y bailen. Eso pasa en el festival y pasa en un estadio cuando hay un gol. Si el espacio reservado no considera esa conducta básica, no es inclusión real”, señaló Peter Loch, director de Fundación Wazú.
Uno de los pilares que han enfatizado, desde que el certamen está en manos de Mega, ha sido la inclusión de Personas en Situación de Discapacidad con medidas tales como: transmisión completa con interpretación en Lengua de Señas Chilena y espacios de calma, sin embargo, algo pasó con los espacios reservados.
Desde la fundación enfatizan que la responsabilidad recae en la organización del evento, que debe prever estas situaciones al diseñar los espacios accesibles.
“La gente que se paró adelante está en su derecho; también pagó su entrada y puede disfrutar el espectáculo como quiera. El problema no es el público. El problema es cuando el espacio reservado no asegura buena visual y termina dejando nuevamente fuera a quienes se supone que debía incluir”, agregó Loch.
Además, desde Fundación Wazú hicieron un llamado al Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) a revisar la experiencia de personas usuarias de silla de ruedas en espectáculos masivos y eventos deportivos. “Estamos hablando de personas que pagan su entrada como cualquier otra, pero que en muchos casos no pueden siquiera ver el show. Eso no es solo un problema de accesibilidad, también es un tema de derechos del consumidor”, señalaron desde la organización.
La fundación advirtió que estas situaciones generan desincentivo y exclusión indirecta, ya que muchas personas optan por no asistir ante el riesgo de no poder disfrutar el evento en igualdad de condiciones.
Para la organización, la verdadera inclusión implica anticipar el comportamiento humano y diseñar experiencias pensadas desde la realidad, no desde el cumplimiento mínimo.
