A diario es bastante común oír que las actuales generaciones son más individualistas y carecen de empatía, sin embargo, en Dinamarca están buscando hacer la diferencia.
Bajo el nombre de Klassens Tid o “La hora de clases” en castellano, una vez a la semana a estudiantes entre 6 y 16 años tienen esta asignatura obligatoria, donde se les enseña a escuchar a los demás, a compartir y ponerse en el lugar de las otras personas.
Las y los educadores guían a niñas, niños y adolescente en dinámicas de conversación, juegos de cooperación y proyectos comunitarios, fortaleciendo la confianza en sí mismo y en sus pares.
Según el medio Solobuenasnoticias.news el impacto de estas enseñanza ha dado sus frutos, posicionando a Dinamarca en los países líderes el World Happines Report (Índice Global de felicidad) lo que ha contribuido a bajar la tasa de acoso escolar, además de inculcar el trabajo e equipo.
Esta iniciativa, que se imparte desde 1993, es fundamental para el curriculum estudiantil, tanto como matemáticas o lenguaje. “Juntos, la clase intenta respetar todos los aspectos y perspectivas, y juntos encontramos una solución. Los problemas de los niños se reconocen y se escuchan como parte de una comunidad más grande. [Y] cuando te reconocen, te conviertes en alguien”, declaró Iben Sandahl, psicoterapeuta, educador y coautor danés de «Cómo criar niños felices».
Un claro ejemplo para los sistemas educativos a nivel mundial, sobre todo en la era digitalizada en la que vivimos.
