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Internacional

Nuevo análisis de la OMS confirma que las vacunas no causan autismo

En tanto, en EE.UU se instruyó que solo recién nacidos de madres con diagnóstico de Hepatitis B sean vacunados.
Bebé de espalda siendo vacunado
Foto referencial

En 1998 se publicó un estudio del médico gastroenterólogo Andrew Wakefield, donde 12 niños con Trastorno Generalizado del desarrollo asociados con síntomas gastrointestinales fueron sujetos de análisis para determinar que la principal causa de su condición era la administración de la vacuna tripe vírica, la que protege contra el sarampión, paperas y rubiola.

Luego se comprobó que la investigación fue mal diseñada, contaba con sesgos y las conclusiones eran falsas, ya que los síntomas presentados en los menores habían ocurrido antes o mucho después de la inmunización, sumado que Wakefield tenía conflictos de interés tras haber solicitado patentes de vacunas para competir con la triple vírica.  Ante ello, la revista Lancet, que publicó el estudio, se retractó de aquello, sin embargo ya era demasiado tarde; en Reino Unidos provocó una caída en la vacunación en menores, lo que aumentó los casos de sarampión.

Ya han pasado 28 años de dicho acontecimiento y, a pesar de que se han publicado otras investigaciones que determinan que la inmunización no es causa del autismo, hay quienes aún lo siguen creyéndolo, poniendo el riesgo la vida de niñas y niños.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó una nueva revisión científica sobre esto debido a la alarma que ha causado la decisión de Estados Unidos de reabrir el debate sobre las vacunas, instruyendo  a través del panel de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) que que solo recién nacidos de madres con diagnóstico de Hepatitis B reciban la primer vacuna.

Ante ello, el Comité Asesor Global sobre Seguridad Vacunal, analizó 31 estudios publicados entre 2010 y 2025 en diversos países, donde se analizaron las vacunas que contienen timerosal (conservante a base de Mercurio) concluyendo la inexistente relación. “Confirman de manera contundente la ausencia de un vínculo causal entre las vacunas y el autismo”, destacaron desde la OMS.

Aluminio

También se estudiaron evidencias reunidas desde 1999 en relación a los adyuvantes de aluminio que son utilizados para mejorar la respuesta inmunitaria. Entre las investigaciones está la Dinamarca (1997 y 2018) donde se señala la ausencia de un vínculo causal entre las vacunas y el autismo.

Finalmente, el director de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Gebreysus, fue categórico. “Todos llegaron a la misma conclusión: las vacunas no causan autismo. Las vacunas causan adultos”.